26 de febrero de 2014

Mi Madre - Un Recuerdo y una Oración

Belisa Garcia Henning (Q.E.P.D)
23.02.2014 †
 
Te recuerdo...
 
Mi corazón se estremece al recordarte. No ha sido fácil superar el no verte más, pero me consuela pensar que estás en un maravilloso lugar, el cielo. Porque es ahí donde están los ángeles como tú.
 
Sé que si en este mundo, orabas por mí, tu amor me sigue tocando y tus oraciones han sido escuchadas. Te recuerdo y se llena mi alma de gozo por todo lo que me diste mientras estuviste junto a mí.
 
Te recuerdo y renacen tus abrazos y tus palabras de aliento. Sigo aquí recordando tu amor y amando tu recuerdo.
 
Levanto una oración...
 
Por ese amor incondicional, por esas manos de consuelo, por ese abrazo protector, levanto una oración al cielo. Una oración de gratitud por el recuerdo de mi madre, porque nunca se aparte de mis memorias ni de mi corazón.
 
Levanto una oración de amor para ese ser que dio tanto por mi y hoy no pueden ver mis ojos pero en mi alma sigue latiendo su corazón.
 
Levanto una oración a Dios por haber bendecido mi vida con la amada presencia de mi madre mientras nos fue concedido.
 
Levanto una oración por mi madre, que siga siendo esa luz que nunca se apagó en amor y paz.
 
Paz a sus restos,
 
 

24 de febrero de 2014

A mi Madre

Belisa del Carmen Garcia Henning
Nacida el 20.06.1942* en Upata, Edo Bolívar, Venezuela
 Murió el 23.02.2014† en Monterrey, México

Madre mía, aun extraño,
tu ternura y bondad,
tu belleza y tu verdad,
y el sacrificio que has dado.

Tu paciencia y el amor
a tus hijos y a la vida,
sin que te vieras vencida
de tristeza o de dolor.

Madre mía llena de vida,
asi te recordaré,
y siempre te mantendré
abierto mi corazón.

 
Madre si yo pudiera decirte al oído lo mucho que extraño estar contigo y la falta que me hace mirarte, solo en silencio me quedo, con mi alma gritando y desesperado para que tú, estés donde estés, en aquel gran cielo azul que veo, me escuches pensar que cada día que pasa el dolor es mas grande; pero el silencio de la espera en paciencia de que algún día estaré a tu lado diciéndote al oído lo mucho que te extraño y te extrañaré...


carloslimongi@yahoo.com

9 de diciembre de 2013

La Coherencia como Valor

El Valor de la Coherencia
La COHERENCIA es uno de los valores que nos hace ser personas que actúan siempre de acuerdo a nuestros principios, basada en los principios familiares, sociales y religiosos aprendidos a lo largo de nuestra vida. Con este valor somos capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, pues hace falta ser honesto y responsable.
 
En nuestras relaciones personales es indispensable para ser sinceros, confiables y ejercer un liderazgo positivo; para nuestra persona, es un medio que fortalecer el carácter y desarrollar la prudencia, con un comportamiento verdaderamente auténtico.
 
Somos muy susceptibles a la influencia de las personas y lugares a los que asistimos; por temor, callamos, evitamos contradecir la opinión equivocada, o definitivamente hacemos lo posible por comportarnos según el ambiente para no quedar mal ante nadie. No es posible formar nuestro criterio y carácter, si somos incapaces de defender los principios que rigen nuestra vida. Lo mejor es mantenerse firme, a pesar de la opinión o amistad que aparentemente está en juego.
 
La experiencia nos muestra que vivimos con mayor tranquilidad, si nuestras decisiones son más firmes, al comportarnos de manera COHERENTE que a la larga, todos aquellos que alguna vez se burlaron de nuestros principios, terminan por reconocer y apreciar la integridad de nuestra persona. Por este motivo, el concepto de tener VALORES y MORAL garantiza incondicionalmente la estima, el respeto y la confianza de los demás.
 
Por otro lado, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
 

carloslimongi@yahoo.com

27 de marzo de 2013

La Pascua en la Masonería

La celebración de la Pascua no es exclusiva del Cristianismo. La Pascua Judía celebra la liberación del pueblo hebreo de Egipto. En nuestra sociedad, la Masonería, no celebra la Pascua realmente tal y como el Cristianismo o el Judaísmo la concibe, nuestros elementos de celebración están ligados al sentido pascual de “paso”.
 
La Pascua es una festividad ligada a la primavera, con una exuberancia en el florecer y la fertilidad. La masonería ve el cambio cuando se pasa de las tinieblas a la luz, que es la vida, la complementariedad de los opuestos, la muerte y la vida. Se toma una variada simbología para resaltar el pasar por el camino de la vida, así como el simbolismo transmitido en la muerte del maestro, la muerte de Hiram Abif, al que consideramos como el maestro constructor del Templo de Salomón. Este es el verdadero centro de la masonería.
 
Según cuenta la leyenda, el cuerpo de Hiram fue escondido por los asesinos, que los masones llamamos Jubelon, Jubelas y Jubelus (y se unen con la palabra Juwes). Los emisarios del rey Salomón buscaron sin descanso el cuerpo, y cuando ya estaban agotados, un maestro arquitecto, de manera casual se sentó cerca de la tumba y del ramo de acacia que lo cubría, y observó que apenas tenía las raíces profundas, por lo que intuyeron que esa era tierra recién removida, y así encontraron el cuerpo del maestro constructor. Otra versión de la leyenda -un poco mas puritana- nos dice que los maestros cuentan que la acacia brotó del cuerpo muerto del maestro Hiram Abif, anunciando así su resurrección.
 
La acacia es la planta símbolo por excelencia de la Masonería. Representa la seguridad, la claridad, y también la inocencia o pureza; es el símbolo de la verdadera Iniciación para una nueva vida, la resurrección para una vida futura. Su verdor perenne y la dureza incorruptible de su madera expresan, en efecto, la idea de la vida inextingible que permanentemente renace victoriosa de la muerte.
 
La celebración de la Pascua explica de alguna manera, la rara belleza en la transformación esencialmente espiritual y eterna del ser humano.
 



carloslimongi@yahoo.com

15 de marzo de 2013

Acerca de la Intolerancia


«El único y verdadero espíritu de tolerancia consiste en tolerar conscientemente la mutua intolerancia» S.T. Coleridge

«Si tuviéramos que permitir a los demás todo lo que nos permitimos a nosotros mismos, la vida sería intolerable» G. Courteline

«Sólo por el respeto de sí mismo se logra el respeto de los demás» F. Dostoievski

«El hombre debe ser siempre flexible como la caña, y no rígido como el cedro» J.J. Engel

«Si considerásemos a los demás como a nosotros mismos, sus acciones más reprochables nos parecerían dignas de indulgencia» A. Maurois

«Consiente en ceder cuando tengas razón, con tal de que sepas ser intransigente cuando estés equivocado» J. Rostand

«Aunque toda la sociedad está basada en la intolerancia, todo progreso estriba en la tolerancia » G.B. Shaw

«Nadie puede justamente censurar o condenar a otro, porque verdaderamente nadie conoce verdaderamente al otro» T. Browne

«No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados» Jesús

«No hagáis mal a nadie, ya sea perjudicándole, o ya omitiendo el hacer el bien a que os obliga vuestro deber» B. Franklin

«Tienen derecho a censurar los que tienen corazón para ayudar» W. Penn

«¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio» A. Einstein

«En nosotros todo lo excusamos; en el prójimo, nada; queremos vender caro y comprar barato» San Francisco de Sales

«No hay nada menos objetivo que un ser humano guiado por sus prejuicios» J.L. Martín Descalzo

«El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida» F. de Quevedo

«La peor intolerancia es la de eso que llaman razón» Unamuno



carloslimongi@yahoo.com

29 de diciembre de 2012

La Virtud de la Prudencia

La prudencia es una virtud de la razón, no especulativa, sino práctica: la cual es un juicio, pero ordenado a una acción concreta.

La prudencia nos ayuda a reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia. La prudencia en su forma operativa es un puntal para actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias de la vida.

La prudencia es la virtud que permite abrir la puerta para la realización de las otras virtudes y las encamina hacia el fin del ser humano, hacia su progreso interior.

La prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos admiramos de las personas que habitualmente toman decisiones acertadas, dando la impresión de jamás equivocarse; sacan adelante y con éxito todo lo que se proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles, percibimos su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la compostura. Así es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y comprensiva.

El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más trabajo nos cuesta es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia, la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información.

La falta de prudencia siempre tendrá consecuencias a todos los niveles, personal y colectivo, según sea el caso. Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones estén encaminadas a salvaguardar la integridad de los demás en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos.

El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente mucha veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar, pedir perdón y solicitar consejo.

La prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes nos rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino seguro.

Como alcanzarla:

El recuerdo de la experiencia pasada: Si una persona no sabe reflexionar sobre lo que le ha sucedido a él y a los demás, no podrá aprender a vivir. De esta manera la historia se transforma en maestra de la vida.

Inteligencia del estado presente de las cosas: El obrar prudente es el resultado de un “comprender” mirando la comprensión como la total responsabilidad, como el verdadero amor que libera de las pasiones para llegar al final de la vocación humana “el conocimiento”.

Discernimiento al confrontar un hecho con el otro, una determinación con la otra. Descubrir en cada opción las desventajas y las ventajas que ofrecen para poder llegar a realizar una buena elección.

Asumir con humildad nuestras limitaciones, recurrir al consejo de todas aquellas personas que puedan aportarnos algo de luz.

Circunspección para confrontar las circunstancias. Esto sería que alguna acción mirada y tomada independientemente puede llegar a ser muy buena y conveniente, pero viéndola desde dentro de un plan de vida, de un proyecto de progreso personal, se vuelve mala o inoportuna.

La experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar las mejores decisiones. Aprender o no es nuestra opción.

El águila, la gata y la jabalina

Una añosa y copuda encina daba cómodo albergue a un águila en su copa, a una gata en mitad de su tronco y a una jabalina y sus lechones en el hueco de su raíz. Pacíficamente vivían las tres familias al abrigo del árbol, hasta una mañana en que la gata, pérfida y astuta, subió hasta la copa y habló así al águila.

En gran peligro estás, querida amiga. La jabalina no cesa de hozar en los terrenos que nos cercan, y presumo que se propone derribar nuestro árbol, para después comerse nuestros hijos cuando los halle en tierra. ¡ Hay que vivir vigilantes!

Y mientras el águila quedaba suspensa con semejante revelación, la jabalina escuchaba de la Gata enredosa el siguiente chisme:

He hablado con el águila - le dijo -, y de sus palabras deduzco que acecha un momento en que te marches, para bajar y arrebatarte tus lechones. ¡Debes vivir con cautela!

Aguila y Jabalina resolvieron, en vista de las circunstancias, no abandonar ni un solo instante sus casas respectivas. Y como no salían a buscar víveres, el terror maternal les costó la vida. Cuando murieron, la gata y sus hijos se deleitaron con los despojos de aquellos que dieron oídos a cuentos de vecindad.

Las personas que se dejan arrastrar a las disputas de los chismosos y demagogos son víctimas sin quererlo de su perversidad.

22 de noviembre de 2012

Feliz Navidad... con el Niño, la Mula y el Buey

El Niño, La Mula y el Buey
Símbolos de la Navidad
Es muy posible que los evangelios no hablen del buey y la mula que habrían estado en el pesebre junto a Jesús sobre las pajas de un establo. Pero la tradición habla de ellos. Su historia es conmovedora y encanta tanto a niños como adultos. Y en estos tiempos ecológicos y de carencia de valores humanos adquiere un significado especial. Veámos un poco esta historia antigua que es narrada a su manera en cada lengua.

Un campesino tenía un buey y una mula muy viejos e inservibles para el trabajo en el campo. Se había encariñado con ellos y le habría gustado que muriesen de muerte natural, pero se consumían día a día. Así que resolvió llevarlos al matadero. Cuando tomó la decisión se sintió mal y no consiguió dormir en toda la noche. El buey y la mula notaron que había algo raro en al aire. Movían inquietos sus osamentas sin poder dormitar. La vida había sido dura. Habían pasado por varios dueños. De todos habían recibido muchos palos. Era su condición de animales de carga.

Hacia la media noche, de repente sintieron que una mano invisible los conducía por un estrecho camino hacia un establo. Decían entre sí: «¿Qué nos obligarán a hacer en esta noche fría? Ya no tenemos fuerzas para nada». Fueron conducidos a una gruta donde había una lucecita trémula y un pesebre. Pensaban que irían a comer algo de heno. Quedaron maravillados cuando vieron que allí dentro, sobre unas pajas, tiritando, estaba un lindo recién nacido. Un hombre inclinado, José, procuraba calentar al niño con su aliento. El buey y la mula comprendieron inmediatamente. Debían calentar al niño. También con su aliento. Acercaron sus hocicos. Cuando percibieron la belleza y la irradiación del niño, sus viejos esqueletos se estremecieron de emoción. Y sintieron un fuerte vigor interno. Con sus hocicos bien cerquita del niño empezaron a respirar lentamente sobre él, y así se fue calentando.

De repente, el niño abrió los ojos. «Ahora va a llorar», dijo la mula al buey, «verás que le asustaron nuestros feos hocicos». El niño, por el contrario, los miró amorosamente y extendió su pequeña mano para acariciar sus hocicos. Y seguía sonriendo, como si fuera una cascada de agua.

«El niño ríe», dijo José a María. «No para de reír». «Debe ser que le hizo gracia el hocico del buey y la mula». María sonrió y quedó callada. Acostumbrada a guardar todas las cosas en su corazón, sabía que era un milagro de su divino niño.

El hecho es que los propios animales se sintieron alegres. Nadie les había reconocido ningún mérito en la vida. Y he aquí que estaban calentando al Señor del universo en forma de niño.

Cuando volvían a casa notaron que otros burros y bueyes los miraban con un aire de admiración. Estaban tan felices que al avistar la casa, hasta se arriesgaron a un galope. Y ahí se dieron cuenta de que estaban realmente llenos de vitalidad.

Volvieron al establo. Por la mañanita vino el patrón para llevarlos al matadero. Ellos lo miraron compungidos, como diciendo: «¡déjanos vivir un poco más!». El patrón los miró sorprendido y dijo: «¿pero son éstos mis viejos animales?, ¿cómo es que están tan vigorosos, con la piel lisa y brillante y las patas firmes y fuertes?»

Y dejó que se quedaran. Durante años y años sirvieron fielmente al patrón. Pero él siempre se preguntaba: «Dios mío, ¿quién trasformó de repente en jóvenes y robustos a aquella mula y aquel buey tan viejitos?» Los niños, que saben del niño Jesús, pueden darle la respuesta.

Por último, un mensaje de un sacerdote donde claramente explica de forma simbólica el origen y significado de la mula y el buey en el nacimiento de Jesucristo. El buey, un animal fuerte y fiel, seguramente introducido en el nacimiento de Jesús mediante las narraciones bíblicas que nos hablan de un establo; la mula por su parte nos recuerda aquel animal en el cual se trasladó María desde Nazareth hasta Belén. Expresadas en las siguientes palabras "...muchas veces no somos capaces de reconocer donde está realmente lo importante. Aquello que dá sentido a tu vida. Aquello por lo que te acuestas y levantas todos los días. Ese sentido de la vida por lo que merece vivir, nos lo muestra el pesebre con la mula y el buey".

http://www.youtube.com/watch?v=DOOhpcqFRFw

Estos dos animales "iconográficos", representan toda la armonía de la naturaleza cristiana que llega a su plenitud en el nacimiento de Jesús. También nos trae a la memoria aquél personaje, a quien nadie quiso recibir en su casa, pero que fue acojido y calentado por estos animales.

Les dejo un Villancico muy tradicional de mi tierra natal (Venezuela):
http://www.youtube.com/watch?v=_3KkbSY6NmE

Con el Niño, la Mula y el Buey les deseo una muy Feliz Navidad a todos.

 

carloslimongi@yahoo.com

2 de noviembre de 2012

Schopenhauer y su Filosofía.

«El mundo es mi representación», así define Schopenhauer el espacio vital en que vivimos, aplicable a todo ser viviente, aunque el ser humano sea el único capacitado para llegar a conocer tal verdad, dadas sus capacidades reflexivas y de abstracción. Realmente no conocemos el sol o la tierra, sino el ojo que ve el sol y la mano que toca la tierra. Todas nuestras relaciones son encauzadas por el sujeto de nuestra percepción, que somos nosotros mismos. Esta debe ser la primera verdad a priori anterior al espacio, al tiempo o la causalidad.

Esa primera gran verdad, nos dice Schopenhauer, nos lleva ineludiblemente a otra que nos hará temblar: «El mundo es mi voluntad». Pero hasta llegar a esa reflexión hay que transitar un proceloso camino, el cual vamos a mostrar someramente en las líneas siguientes.

1. Sujeto-Objeto

El sujeto, es a la vez sujeto (en cuanto que conoce) como objeto (en cuanto que es conocido). Estas son las dos "mitades esenciales" del mundo. El objeto que se sitúa en el tiempo y el espacio; y el sujeto, que está más allá de estos últimos, puesto que existe completa e indivisiblemente en todo lo que se percibe. Sin embargo, ambas mitades están unidas hasta para el pensamiento, puesto que no tienen sentido ni existencia la una sin la otra. En última instancia, el cuerpo es «objeto inmediato del sujeto», ya que intermedia en la intuición de todo lo demás.

2. Las fuentes del conocimiento

La intuición, ya sea a a priori o empíricamente a posteriori, será la fuente de cualquier evidencia. A través de aquella, la facultad del juicio, transportará el conocimiento intuitivo a la conciencia abstracta, intermediaria entre el entendimiento y la razón, estableciendo directamente la verdad de los primeros juicios y de las verdades de la ciencia.

En su lado opuesto, el error, es «una conclusión de la causa por el efecto», al igual que la falsa apariencia. Su diferencia radica en que mientras la primera se afecta al pensamiento, la segunda se refiere a la intuición.

A través de estas premisas, y siguiendo la definición platónica de la actitud filosófica (reconocer la unidad en la pluralidad y viceversa), asegura el filósofo alemán que podremos descubrir el gran engaño, destapar el gran velo que nos engaña, que nos hace creer que el mundo existe más allá de lo que vemos. Schopenhauer, siguiendo a Rousseau, impele al ser humano a salir de su infancia perenne.

3. Buscando la salida

Sin embargo, esa salida será dolorosa. Para Schopenhauer, siguiendo a los estoicos, el mundo es sufrimiento. En realidad, toda su filosofía es un intento de buscar una salida, aunque aparentemente considere que no la hay, finalmente a través de la contemplación artística (apenas una huida) y la contemplación ascética, se puede buscar una salida al sufrimiento que llena el mundo.

Pero para llegar hasta ahí queda mucho camino por recorrer. Nosotros, en esta aproximación a su pensamiento, solamente hemos considerado el conocimiento, la facultad de juicio y lo que significa el error y la falsa conciencia. Pero nos queda analizar la representación intuitiva sola, aquella que enraíza con la voluntad. Para ello, nos dice Schopenhauer debemos girar nuestras miradas hacia las matemáticas, las ciencias naturales y la filosofía.

 

carloslimongi@yahoo.com

16 de octubre de 2012

La Sabiduría - Una Mirada

Como sabemos es el hombre quien posee esa facultad que lo distingue del resto de los seres del mundo. Hemos hurgado en diccionarios de la real academia de la Lengua Española, así como en diccionarios filosóficos tratando de encontrar un término esclarecedor. También hemos tomado nota de algunas apreciaciones sobre la sabiduría de parte de algunos pensadores.

Lo que encontramos es que la sabiduría es un saber elevado acerca del nivel de las  virtudes humanas. Es la prudencia y la experiencia de la vida. El saber acerca de el conocimiento profundo de la ciencia, las letras o las artes. Pero, la sabiduría es el saber moral, por lo tanto es la práctica de la misma.

Esperamos que el término de esta pequeña exposición suscite el diálogo y el enriquecimiento del término expuesto. Este diálogo debe ser con libertad del espíritu y la disponibilidad a la verdad.

Hay diversos enfoques sobre la sabiduría, mencionaremos a algunos:

HERACLITO: Ser sabio; es “areté” máximo y sabiduría, es decir la verdad, y obrar de acuerdo con la naturaleza escuchándola.

SOCRATES: La máxima sabiduría es gobernarse así mismo. Sabio es el que sabe vivir y no quien sabe cosas, quien tiene muchos conocimientos, sabio en este contexto es quien sabe controlarse aspirando a los bienes verdaderos: La independencia y la libertad. De allí el conócete a ti mismo. Es decir, conócete en tus debilidades, para aprender a dominarlos y a ser sabio de esa manera.

PLATÓN: Sabiduría es la ciencia que preside la acción virtuosa.

SANTO TOMAS DE AQUINO:  La sabiduría no es un saber cualquiera, sino un saber que versa sobre lo esencial, sobre las causas y fines últimos del ente, es una consideración y apreciación de lo terreno a la luz de la eternidad, un saber que da prueba de fecundidad porque asigna a todas las cosas el lugar que les corresponde en la ordenación jerárquica del universo, según las pala sentencia de Santo Tomás de Aquino frecuentemente repetida: "sapientis est ordinare": ordenar no es esencial a la sabiduría, pero sí la conformidad del obrar y del saber.

BERTRAND RUSSEL: Nos dice: " Yo no entiendo por sabiduría un concepto exacto de los fines de la vida. Esto es algo que la ciencia en sí no es bastante precisa para garantizar ningún progreso genuino, aunque proporciona los ingredientes que requiere al progreso".

ESCUDÍA HÍJAR Y CHÁVEZ CALDERÓN.

SABIDURÍA: Es ciencia y virtud. Es una ciencia elevada al nivel de virtud. La virtud que permite discernir lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.

SABIDURÍA: Se refiere al conocimiento de las cosas humanas y al mejor modo de conducirlas. LA SABIDURÍA, es práctica;  la sapiencia es contemplativa.

AUGUSTO SALAZAR BONDY:

a) Saber: Conocimiento en el sentido mas general, tanto teórico como práctico, tanto científico como filosófico y vulgar.

b) Es saber moral y experiencia de la vida; es decir, la prudencia (regla que señala una acción simplemente conveniente).
 
Sin duda habrán y hay muchos más conceptos relacionados con el término "sabiduría". De momento los aquí descritos nos da mucho que pensar y bastante para reflexionar sobre esta cualidad humana.

CONCLUSION.

De las citas mencionadas podemos deducir que se entiende por sabiduría:
 
a) saber, conocimiento teórico y práctico, en lo científico, filosófico y vulgar.
 
b) es la ciencia elevada al nivel de la virtud. Virtud que permite discernir lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.
 
c) es saber moral y experiencia de la vida; prudencia.



carloslimongi@yahoo.com

12 de octubre de 2012

Krishnamurti - La Transformación interior

Necesitamos una gran energía para producir un cambio radical en nosotros mismos y debemos saber cómo conservar e incluso incrementar nuestra energía.
 
Gastamos nuestra energía en conversaciones inútiles, formulando opiniones, hablando de cualquier cosa, teniendo celos, envidias, odios, creencias acerca de todo y urgencias de placer; y también consumimos mucha energía en numerosos conflictos con nosotros mismos.
 
Todos los patrones culturales aprendidos son un extraordinario derroche de energía, el control, las resistencias y la fuerza de voluntad.
 
La voluntad es deseo, es una afirmación del yo, que es independiente de lo que Es; porque en la acción hay conflicto con el ideal, que es lo que debería ser según un patrón y no según lo que Es.

Sin embargo, puede haber acción sin resistencia, sin voluntad, porque la voluntad pertenece a la antigua cultura, en la que primaba la ambición, la urgencia del deseo y la autoafirmación agresiva del yo.
 
Una acción originada en el pasado está condicionada y produce conflicto. El hombre que no tiene conflicto, que no es neurótico ni obstinado, no tiene que elegir, es libre de actuar sin el obstáculo del condicionamiento.
 
Existe una acción que es instantánea y completa que no depende del pasado ni de la voluntad, que es absolutamente del presente. Para accionar de esta manera hay que aprender a observar con ojos que no estén condicionados, mirar sin ninguna resistencia, sin opción, sin comparar con imágenes del pasado, descubrir cómo vivir en el mundo sin resistencia alguna y también descubrir qué es el amor; porque la mente condicionada por los requerimientos del placer, no es amor. Para saber qué es el amor debo saber lo que no es amor.
 
Es falso todo lo acumulado por el pensamiento, el yo con su agresión, su individualismo, su ambición, su competencia, su miedo, su imitación; y el amor no es ninguna de estas cosas.
 
Cuando la mente puede ver la falsedad del yo, puede abandonarlo inmediatamente y renunciar a la ambición, a la competencia, al aislamiento y a la imitación.
 
El amor no es celos, ni posesividad, ni dependencia; solamente cuando descubrimos que esto es falso podemos amar de verdad.
 
Hoy en día llamamos amor al sexo y al placer y tras esa falsedad ocurren las cosas más dañinas.
 
Cuando uno examina la vida cotidiana, con las tensiones, la ansiedad, la culpa, la desesperación, el sentimiento de soledad y dolor; y es capaz de afrontarlo, sin resistirse, aceptando todo pero observándolo con atención, viendo la vida tal cual es, se transforma, porque comprende que dispone de toda esa enorme energía que consumía antes oponiendo resistencia, luchando y tratando de vencer los problemas.
 
El hombre también tiene que atreverse a encarar la muerte, una de las cosas más importantes del vivir, y no puede porque tiene miedo, el mismo miedo que tenía de vivir.
 
La muerte es una certeza que hay que encarar como si se tratara de algo que vemos por primera vez, sin que nadie nos diga lo que cree que es; y para encarar algo desconocido por completo, como es la muerte, necesitamos mucha energía.
 
Si vivimos una vida de resistencia, voluntad y elección, tendremos miedo de dejar de existir, de morir, haremos lo mismo que hicimos en la vida, nos resistiremos, lucharemos inútilmente por mantenernos vivos.
 
Pero si la resistencia, la voluntad y la elección desaparecen hay una energía inmensa, que es inteligencia; entonces podremos descubrir si existe la muerte.
 
Fuente: “La persecución del placer”; J. Krishnamurti.


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10 de octubre de 2012

Conferencia - Caballeros de San Juan

 
CONFERENCIANTE: Miquel Hernandez-Bronchud

TEMA: Don Juan Fernández de Heredia , Gran Maestre de los Caballeros de San Juan (1306-1396)

LUGAR: Institut d’Estudis Masònics (IME) de la GLE a la Biblioteca Arús del Passeig de Sant Joan de Barcelona

FECHA: 25 d'Octubre a las 19.00h.



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5 de octubre de 2012

La Decisión de Cambiar

Hay gente que aprende un modelo de comportamiento que le resultó cómodo y eficaz y se aferra a él para siempre, aunque le provoque sufrimiento. Son los que se empeñan en utilizar soluciones viejas para problemas nuevos, los que prefieren renunciar a sus ideales, los que se odian a sí mismos y a la vida, los que viven enojados pero que lo último que harían sería cambiar, porque no quieren arriesgarse y quieren seguir siendo siempre igual.
 
Es importante saber que lo que menos se desea modificar es lo que más se necesita cambiar. Hay tres niveles donde se puede cambiar, el nivel físico, el mental y el espiritual. Se puede empezar por cualquiera de estos tres niveles y luego, el cambio de un nivel producirá un cambio en los otros. Pero lo más importante siempre será estar dispuesto a cambiar.
 
Para cambiar de forma de pensar hay que tomar conciencia que solamente están contemplando un solo punto de vista de la realidad, que es el propio, sin tener en cuenta otros, de modo que ampliar la perspectiva hará que se multipliquen las posibilidades y oportunidades de la vida. El cambio espiritual implica conocerse más a sí mismo a través de la meditación o la oración y llegar a intuir lo importante y sagrado que es todo ser humano.
 
Todo este proceso lleva su tiempo que no se puede pretender acelerar; y si surge alguna reacción es la señal que se necesita para saber que se ha iniciado el cambio. Existen claves que refuerzan las resistencias al cambio como por ejemplo, cambiar de tema y no prestar atención; aplazar decisiones; suponer cosas que justifican la resistencia, creer en ideas que limitan; poner excusas, echarle la culpa a otro; autocensurarse, postergar las cosas, negar la necesidad del cambio y tener miedo a lo desconocido.
 
Las resistencias son las que intentan evitar el cambio de manera de ser, de forma de pensar y de ver el mundo, aunque sólo le hayan proporcionado disgustos, malos ratos, sinsabores, frustraciones y fracasos. Hay que tener en cuenta que detrás de las creencias hay una necesidad que exige satisfacción, y más que fuerza de voluntad, hay que estar dispuestos a renunciar a esa necesidad interior que los obliga a sufrir; y esa es la afirmación que hay que repetir para liberarse de lo viejo: "Estoy dispuesto a cambiar, renuncia a mi necesidad interna de…", porque cada efecto externo es la expresión natural de un modelo mental interno.
 


carloslimongi@yahoo.com

Una mirada a la Libertad

La libertad existe pero para el hombre común es un mito que le resulta difícil hacer realidad.

La libertad supone poder hacer lo que uno desea, poder moverse sin obstáculos y tomar la dirección que uno quiera; pensar sin interferencias, tener criterio propio y convicciones firmes, ser capaces de decir y hacer lo que uno siente y lo que a uno le gusta.

Pero la libertad tiene límites y estos límites son los otros, porque la relación con los otros nos comprometen para siempre y mucho más si nos convertimos en seres posesivos y dependientes, si nos dejamos influenciar, si nos alienamos en ellos y no tenemos la fuerza de carácter ni la voluntad suficiente como para ser nosotros mismos.

Solamente la libertad permite la evolución, porque es la capacidad de aprender la que permite innovar y postergar los instintos.

Los animales aprenden a cazar, a relacionarse con sus pares, a romper nueces, pero el ser humano puede reflexionar y no sólo ser libre de sus instintos sino también libre de los que son y piensan como los de su misma especie.

Los hombres tuvieron que ganarse la libertad de movimiento, de pensamiento, de obrar, de hacer lo que querían, luego de una larga trayectoria histórica.

La lucha contra el absolutismo monárquico logró que el liberalismo político conquistara Inglaterra en el siglo XVII; y el primero en anunciar esos principios fue John Locke (1632-1704).

No es el poder del estado el objetivo de la política sino la libertad de pensar, de creer, de circular de los individuos; respetando la libertad del otro.

La libertad de derecho es la que lleva a la libertad concreta del hombre o sea a la capacidad del individuo de elegir su propia vida.

Los derechos del hombre y el desarrollo económico van de la mano y son las condiciones de la libertad; porque el hombre se ha liberado de la naturaleza pero ahora depende del sistema socioeconómico.

Sin embargo, el hombre, en una democracia, tiene el derecho de decir lo que quiera, de controlar la gestión pública, de participar, de votar.

Además de las necesidades instintivas básicas, los seres humnos tienen motivos interiores que no siempre conocen, que lo impulsan a reaccionar de distinta manera y que pueden llevarlos a no ejercer su libertad.

La libertad verdadera no es actuar sin razón sino que consiste en actuar con determinación, siendo capaces de seguir la propia voluntad.

La libertad basada en una voluntad débil y confusa hace que el individuo se sienta angustiado e inseguro y por lo tanto sea incapaz de ejercer su libertad, o sea de trascender la presión familiar, abastecerse a sí mismo y lograr los medios para concretar sus sueños sin depender de nadie.

Elegir la propia vida es el camino más difícil, porque lo más cómodo es hacer lo que desean los demás.

La autonomía es trabajosa y difícil y puede desalentar al más entusiasta; porque exige mucha autodisciplina, fortaleza y plena convicción.

La naturaleza del ser humano es Dual. La posibilidad del mal reside en el Hombre en tanto éste tiene libertad. Esta posibilidad puede actualizarse traduciéndose en una perversión del Bien, cuando éste obra egoístamente y se repliega sobre sí, para prolongarse como efluvio de la patentización divina, tanto en política como en religión.

La lucha es la ley de la Discordia y, por tanto, es el poder fundamental del Ser. Para ser libres, la paradoja es que hay que ser capaz de ser esclavo de uno mismo y someterse a la propia ley que uno se impone. La contienda define al sentido de la Libertad, y está en nosotros mismos el rumbo de la misma.

 
 
 

25 de enero de 2012

La Reforma Laboral y las Empresas

Productividad Empresarial y
Reforma Laboral
En Alemania se hacen las cosas en forma debida, pero para "todos" y eso produce confianzas que se derivan en resultados, como se está viendo. Todo lo contrario que -hasta ahora- se ha hecho en España. Y si no; expliquen el motivo por el cual -desde hace casi un año- es la clase menos pudiente, en España, la que está pagando las consecuencias de la crisis... Entretanto que el Capital y las Empresas -más poderosas- que lo manejan, siguen "blindadas"... Las empresas no son las gallinas que ponen, son gallineros (empresas) donde las gallinas depositan el fruto de su producción (huevos).

Los empresarios son los granjeros que se apropian de la producción de las gallinas a cambio del maíz que les arrojan. Huevos por maíz, y sacan el valor del huevo que implica el costo del maíz y del cuidado de la gallina mas el beneficio que pretende obtener. Con el valor de los huevo, costean todos los pagos que supone al mantenimiento de la granja mas los beneficios que obtienen como plusvalía. Eso es lo que yo denomino explotación. La gallina, que es el sujeto principal, es la peor considerada, porque su función es vivir para poner huevos, nada mas, y no la dejan morir porque se acaba el choyo, pero la dejan anímicamente viva para seguir manteniendo el mismo ritmo de vida que el granjero se viene dando, para que no piense, y solo desee el grano de maíz y no otra cosa. No se plantean aumentar la productividad mejorando las instalaciones, mejorando la calidad de vida de las gallinas, utilizando la tecnología para que la gallina, en buenas condiciones, pueda producir mas huevos en el mismo tiempo.

Pero no lo hacen, porque piensan y con razón, que si el estomago esta satisfecho, la gallina pudiera empezar a pensar y reflexionar, sobre el ciclo de la vida, y darse cuenta que ella, es el soporte de todo el entramado del modelo que la toca vivir, y comience a cuestionar dicho modelo.

Todos los impuestos, beneficios, etcétera, salen del valor de la producción, y toda la producción sale del esfuerzo del trabajador. Los empresarios no aportan mas que los medios (maíz y gallineros) para poder explotar, y las ideas correspondientes a ese fin. La reforma laboral entra dentro de la lógica del capital, y cuando de una lucha de clases se trata, la que está y se determina en el poder, hace todo para seguir estando y los demás a sufrir las consecuencias.

Lo tristemente "real" es que se nos dice que debemos fijarnos en los alemanes, para aprender a construir una sociedad mejor, desde el punto de vista del trabajo, la producción y la responsabilidad de un sentido común, distinto y más consecuente con los tiempos...



carloslimongi@yahoo.com

24 de enero de 2012

El Duque de Palma - Iñaki Urdangarín

El Duque de Palma - Iñaki Urdangarín
Iñaki Urdangarín ha sido imputado por malversación de fondos públicos, fraude, falsedad documental y prevaricación. El caudal de información que apuntaba a una presunta malversación de dinero de las Administraciones y falsedad documental reclamaba que el marido de la Infanta diese explicaciones. El próximo día 6 de febrero de 2012, él y sus abogados tendrán que responder a las imputaciones en una defensa que tendrá que mostrar, con la mayor claridad, los hechos imputados al Duque de Palma.

Se entiende que "el principio de presunción de inocencia" que se le debe a cualquier imputado por la justicia en un proceso penal, es una garantía constitucional. Mientras tanto, la sociedad española debe esperar a que sean los Tribunales de Justicia los que dicten sentencia. Y en el caso de Iñaki Urdangarín, que nos ocupa especialmente, la sociedad española debe hacer gala de su madurez y serenidad.

La relación que Iñaki Urdangarín mantiene con la familia real española a través de su matrimonio con la Infanta Cristina convierte su proceso penal en un asunto socialmente relevante y muy notable, que en ningún caso es legítimo convertir en una coartada. El proceder de la Casa Real con relación a este asunto pone de manifiesto el valor de la Corona en todo el entramado constitucional. Así mismo, los gestos y palabras del Rey Don Juan Carlos demuestran que las instituciones se legitiman también por el proceder de sus titulares.

Ahora, como cualquier otro ciudadano en su situación, podrá y tendrá que justificarse ante la Justicia y someterse al fallo de los tribunales. En cualquier caso, la falta de transparencia y la ligereza con la que se empleaban los recursos no se corresponde con una institución sin ánimo de lucro, algo que se vio facilitado por la convivencia de algunos políticos corruptos y la ausencia de fiscalización de estas prácticas.

Que algunos aprovechen esta coyuntura para la demagogia o el aventurerismo sólo describe su irresponsabilidad suicida. Por fortuna las fuerzas políticas mayoritarias y el sentir general de la sociedad no escuchan esos cantos de sirena. El Estado de Derecho rige para todos, y la Monarquía parlamentaria es una pieza maestra de un delicado engranaje al servicio del bien común.

Bienvenida sea la Justicia para todos.




carloslimongi@yahoo.com

"Ser o no ser". La duda de Hamlet

La Tragedia de Hamlet - Shakespeare
Shakespeare plasmó para al mundo, con su pluma prodigiosa, el dilema que ha seguido a nuestra historia desde siempre. Ya sea que estemos conscientes o no de ello, para nosotros no es muy diferente que para Hamlet, el personaje del gran dramaturgo: “¿Ser o no ser? esa es la cuestión”. Y más allá del significado contextual que pueda tener dicha expresión, podemos concluir que todos los días, en los diferentes escenarios que nos toca movernos, ésa es sin duda la cuestión: ser uno mismo o no serlo.

Un valor es una actitud de una persona que se transforma en una creencia y que define el comportamiento de esa persona que finalmente repercute en la toma de decisiones, ¿Cómo serán esas decisiones si los valores se han perdido? Si cada vez existen menos valores entre los jóvenes y son los jóvenes el futuro de la sociedad.

En la actualidad se han ido perdiendo día a día los valores como el respeto, la responsabilidad, la justicia, etc. Las situaciones que se viven no son del todo agradables, un ejemplo se da cuando los niños no tienen respeto por las personas adultas, y en la calle no pueden ayudarlas a cruzar la calle, o en el autobús las personas jóvenes no tienen el valor de ofrecer el asiento a una persona anciana; las personas ya no tienen respeto hacia los demás ni hacia ellos mismos, ahora se ven en la calle cada día más jóvenes con tatuajes, perforaciones en las orejas que anteriormente no era común al menos en la sociedad española. Mucha de la culpa existe en las familias en donde existe poca comunicación entre padres e hijos y se prefiere que las preguntas difíciles que hacen los niños sean contestadas por amigos.

No solo es un problema la pérdida de valores, sino que junto con ella viene la pérdida de nuestra cultura y adoptamos partes de culturas que no son nuestras, adoptamos celebraciones que no son nuestras y sin embargo las festejamos con mucho más ímpetu que nuestras propias tradiciones, creo que parte fundamental de estos problemas es que no se conoce el significado de valor, no se conoce el significado de cultura y mucho menos de ética.

La sociedad actual y hablo de niños, jóvenes y adultos no tomamos conciencia de lo que estamos haciendo, sabemos que estamos perdiendo valores y sin embargo no podemos mejorar como personas, al contrario tomamos actitudes en contra de nuestros valores.

El desarrollo tecnológico, la globalización de los mercados y de la cultura, la relevancia de la información y del conocimiento en los procesos productivos y sociales modifican las maneras de entender el mundo y bosquejan nuevas formas de relación entre las personas.

Es la era tecnológica y la era televisiva la que ha fomentado la pérdida de valores y la pérdida de costumbres, hoy en día es muy raro encontrar a una persona que envíe una carta, aquel que no tiene e-mail no está conectado al mundo y mucho menos lo está aquel que no tiene una computadora. Por otra parte los programas televisivos cada vez fomentan la pérdida de valores, cada vez son más ofensivos, no aportan valor, hacen ver normal lo que anteriormente era intolerable. Estamos influenciados por los medios de comunicación, tal es así que le damos más valor a lo material y vamos perdiendo poco a poco los valores morales.

La enseñanza de ética y valores debería de tomar mucha más importancia de la que se le ha dado, no se puede practicar lo que no se conoce, y parte del problema de pérdida de valores se debe a que no se enseña que son los valores y la importancia que tiene practicarlos desde el hogar, el trabajo y con la sociedad en general.

Ser es vivir como una aventura nuestra vida, con autenticidad, con carácter; creando siempre algo nuevo para nuestros seres queridos; innovando para crear nuevas soluciones a los nuevos desafíos que iremos enfrentando; sirviendo bajo la norma de los principios inamovibles que rigen el desarrollo, la felicidad y la paz.

“Be” (ser) significa buscar nuestro propio camino a la excelencia, con la consciencia de que el camino mismo es lo importante, quizás más que un destino al que llegar, pues, para ser honestos con nosotros mismos, aprendemos no por lo que alcanzamos, sino por lo que recorremos y experimentamos, con una actitud alegre, aunque esto no significa que no podamos derramar algunas lágrimas cuando la tensión a nuestro alrededor crece; y cuando logramos algo, reconocemos que fue el camino el que nos ayudó a cumplir con nuestra meta, porque con todos los desafíos que nos presentó, aprendimos, sí, aprendimos constancia, valor, fe; virtudes invaluables que sólo pueden poseer aquellos que no dudan en ser quienes son, que no vacilan en ver la vida como su oportunidad de amar, trabajar y dejar una huella, aunque sea en una sola persona.

Para la amplitud y brillantez de nuestro ser, en si lo que necesitamos desarrollar son los valores, actitudes, capacidades y habilidades generales que permitan el dominio y la creación de nuevos conocimientos. El eje de todo esto se encuentra en la educación y los maestros, y lo más importante en todos nosotros ¿Por qué? No tendría sentido hablar de ética, valores y actitudes si no hay nadie a quien le interese desarrollarse como individuo.

 
carloslimongi@yahoo.com

19 de diciembre de 2011

El Budismo en pocas Palabras

Origen del Budismo

Durante el siglo VI (a.C.) el oriente hinduista se encontraba en un periodo de debate filosófico y religioso a raíz del conocimiento en la comunidad intelectual de los Upanisads, una nueva visión de las antiguas creencias hinduistas (Vedas) donde se niega el sacrificio o al menos se le ubica en el plano metafísico. Junto con este movimiento de renuncia, del seno de la cultura hinduista, aparecieron otros tres: el budismo, el jainismo y el ajivikismo, fundados por Siddhartha Gautama, Mahavira y Makkali Gosala, respectivamente. Estos movimientos abandonaron el culto al sacrificio y el sistema de castas de la antigua cultura ario-hindú y se centraron en la búsqueda de la iluminación interior como ascetas abandonando la sociedad en la que vivían.

El budismo en concreto, apareció en el nordeste de la India hace unos 2,500 años, como una de las muchas escisiones del complejo mundo religioso hinduísta. Su fundador, Siddhartha (el que ha alcanzado su meta) Gautama (apellido familiar), que vivió durante los siglos VI-V a.C. era hijo del gobernador de un principado y gozaba de una vida cómoda. Ya desde su nacimiento, según se cuenta en la biografía mítica del Buda, un ermitaño y adivino llamado Ashita reconoció en el pequeño las treinta y dos marcas principales y las ochenta secundarias que adornan a un Buda, anunciando a sus padres que si el niño eligiera abandonar la vida familiar podría llegar a ser un Buda. A raíz de esto, los padres de Siddhartha, observando que su hijo, con el paso del tiempo, se centraba más y más en la reflexión y la meditación, intentaron colmarle de bienes materiales y frívolos para que abandonara ese estilo de vida. Y por un tiempo lo consiguieron. El futuro Buda se caso con Yashodharâ y tuvo un hijo Râhula. Pero por esta época, Gautama entró en una crisis moral profunda que le llevó a tomar la decisión de abandonarlo todo y lanzarse a una vida errante como asceta.

Las razones que se esgrimen para explicar esta crisis moral y su decisión de abandonar su placentera vida son una serie de encuentros que Siddhartha experimentó y que le ayudaron a comprender la existencia de sufrimiento en la vida y cómo superarlo. En el primer encuentro se topó con un anciano que se apoyaba en su bastón mientras se tambaleaba; en otro paseo, encontró a un enfermo, que sufría enormemente mientras, en el suelo, se revolcaba sobre sus propios excrementos; en otra ocasión se encontró “con mucha gente vestida de diversos colores, construyendo una pira funeraria”. Por último, observó a un ermitaño con un hábito amarillo y la cabeza rapada. De estos encuentros, se deduce que en la vida hay mucho sufrimiento (vejez, enfermedad y muerte) y que es a través de la investigación y reflexión ascética como se puede superar este sufrimiento. Por esta razón Siddhartha decidió abandonar su vida acomodada por una ascética.

En su peregrinar por los caminos de la India, en un principio, decidió aprender las enseñanzas de Arada Kâlâma y Rudraka Râmaputra, perteneciente éste último al “jainismo”. En poco tiempo, Siddhartha dominó la doctrina de ambos y decidió investigar por su cuenta rechazando compartir liderazgo en el movimiento de Arada y Rudraka.

Tras su larga búsqueda individual, un día Gautama llegó al río Nairanjanâ, donde tomó un baño. Tras esto, le fue ofrecido un plato de sopa de arroz con leche por una mujer con lo que el Buda recuperó fuerzas. En la ribera de este río, encontró una higuera pipilla. Bajo este árbol comenzó una titánica meditación en la que luchó contra Mâra, dios del amor y de la muerte. De esta lucha salió victorioso y Siddhartha “desperto”.

Este despertar se interpreta desde un punto de vista racional, fue un acto de comprensión. Descubrió una gran verdad: “Comprendí: esto es sufrimiento. Comprendí: esto es la causa del sufrimiento. Comprendí: esto es el fin del sufrimiento. Comprendí: ésta es la vía que conduce al cese del sufrimiento”.

Aspectos generales de la doctrina budista

El objetivo principal del budismo es la superación del sufrimiento a través de la comprensión y la meditación. Sin embargo, además de la práctica meditativa, el budismo también contiene en su doctrina una determinada interpretación del mundo metafísico, de la transcendencia y de la propia creación.

Un aspecto muy importante en el budismo es el hecho de que no acepta la existencia de un díos creador eterno e imperecedero. En coherencia con su doctrina del eterno devenir, de la impermanencia de las cosas, resulta imposible la existencia de algo o alguien eterno e inmutable en el universo si éste está en constante cambio. Además, a través de la experiencia humana es imposible saber la existencia de un creador o no, por lo que no resulta de utilidad al budismo, que prefiere centrarse en cómo superar el sufrimiento en el transcurrir vital de cada individuo.

Pero esto no implica que el budismo opte por el ateismo, de hecho, del hinduismo se han heredado algunas divinidades aunque es cierto que todas están bajo la ley del karma, que es sin duda uno de los aspectos capitales de su metafísica. Ahora bien, dada la devoción de los practicantes budistas hacia el Buda, muchos pueden pensar que es él quien se convierte en un Dios para los herederos de su doctrina. A esto hay que responder que aunque se considera a Gautama, desde el punto de vista espiritual y ético, un ser perfecto, él mismo rechazó la idea de convertirse en un Dios por carecer de omnipotencia y reconocer, en sus enseñanzas y en su experiencia vital, su propia condición humana. En la historia del budismo, el Buda Shâkyamuni fue el vigésimo iluminado o Buda de los tantos que aparecerán. También según el budismo, aparecerá un próximo Buda, Maitreya, que se convertirá en el vigésimo primero.

Otra de las grandes controversias acerca del budismo es definirlo en si. ¿Es una filosofía? ¿una religión? ¿una sabiduría? Es cierto que hay elementos filosóficos en el budismo pero no sería correcto definirlo solo como una filosofía, pues ésta carece de aplicación práctica centrándose más en el conocimiento. Tampoco, por el hecho de la no existencia de un dios y la poca preocupación por indagar acerca del inicio de los tiempos (y su final), no podemos considerarlo del todo una religión aunque existan elementos religiosos. Por último algunos han definido la doctrina budista como una sabiduría que contempla el estudio filosófico, la práctica psicológica y una cierta actitud religiosa.

En cualquier caso, en lo que si se está de acuerdo es que el budismo pone un especial énfasis en aunar filosofía, práctica psicológica y religiosidad para la superación del sufrimiento liberándose de los apegos desde una posición humanística y racional y sin necesidad de recurrir a entes sobrenaturales. La herramienta principal para comenzar ese camino de superación y liberación del sufrimiento es la meditación, la contemplación y la disciplina mental. El origen del sufrimiento está, por un lado, en nuestra mente y es ella el objeto de estudio y de trabajo para vencer ese sufrimiento. Por otro lado, y este aspecto es algo que a los occidentales nos cuesta comprender, las alegrías y las desgracias que podemos padecer o disfrutar en nuestra vida tienen su raíz en la ley del karma (un razonamiento metafísico de las causas y efectos de nuestras acciones), ya sea por haber errado en vidas anteriores que manifiestan ahora las consecuencias y que debemos corregir para no trasladarlas a una nueva existencia futura, o por lo errores que podemos cometer en nuestra vida que tiene consecuencias en la misma.

Las Cuatro Nobles Verdades, el Camino Óctuple

Un aspecto muy importante e interesante de la doctrina del Buda es su humanismo. Gautama rechaza radicalmente el papel de los brahmanes como intérpretes de la verdad, de hecho, asegura que cualquiera que siga los preceptos budistas puede alcanzar el Nirvana (más allá incluso de la veneración al Buda Sakyamuni u a otro posterior), sin considerar su casta. Hay que insistir en la novedad de este razonamiento (del siglo VI a.C.) que coloca al ser humano como protagonista de su propio devenir. Una buena argumentación a favor de la igualdad humana.

Pero alcanzar la paz espiritual, la coherencia en nuestros actos y reflexión ética, la compasión verdadera para con otros y, finalmente, el Nirvana (que no es un estado de inconsciencia, sino todo lo contrario) el Buda advierte que es necesario un gran trabajo; y este comienza con la observación y la práctica de las Cuatro Nobles Verdades.

Una buena analogía para describir el sentido y objetivo de este sistema es la asociación entre este trabajo vital y la práctica médica: primero, diagnosticamos la enfermedad, después identificamos su causa, determinamos si existe curación y, finalmente, aplicamos un tratamiento adecuado. Esta es la filosofía de trabajo de las Cuatro Nobles Verdades, del todo objetiva e incluso asumible desde un punto de vista científico.

También es cierto, que la ciencia médica occidental cuenta con tangibles para explicar el éxito de su procedimiento, mientras que la práctica budista solo puede ampararse en resultados más intangibles, pero no por ello menos importantes (y allá cada uno con sus prioridades vitales), como son la serenidad, la paz interior y de forma general, la felicidad integral de la persona que es buscada a través de este sistema. En este sentido, un practicante budista que ha logrado sentirse bien abrazando la doctrina budista, podría convertirse en un ejemplo práctico (en términos occidentales) de la utilidad de este sistema.

Pero volviendo a la analogía del sistema de superación del sufrimiento budista y la ciencia médica práctica, expongamos, exactamente como argumenta el budismo su tratamiento:

Toda existencia es sufrimiento (Primera noble verdad).

Esta Primera Noble Verdad nos habla de la condición humana (o situación en la vida) esencial según el budismo, la cual parte de una afirmación un tanto pesimista desde el punto de vista antropológico: “toda existencia es sufrimiento”. De todas formas, esta primera noble verdad es una realidad humana que está marcada por tres características:

  1. Una constante en el budismo: la impermanencia, el carácter transitorio y fugaz de todo lo que nos rodea. A esto el budismo lo llama: anitya.
  2. El resultado de la impermanencia provoca que nada o nadie pueda convertirse en algo permanente, ajeno al cambio y, por lo tanto, imperecero y existente independiente a otras realidades (anâtman). Esto nos lleva a afirmar (siempre bajo los conceptos budistas) que no existe un yo, un âtman, alma, espíritu o Dios inmutable y perfecto, debido a la propia ley de impermanencia.
  3. Del concepto general de impermanencia, deviene una característica general al ser humano y que da nombre a la Primera Noble Verdad: dukkha, que se traduce por sufrimiento, mal o dolor. Es decir, la impermanencia del mundo en el que vivimos y el hecho de que nada sea inmutable nos coloca, en inicio, en una situación de sufrimiento.
Por lo tanto, la Primera Noble Verdad no habla de sufrimiento…pero ¿qué entiende el budismo por sufrimiento? Bien, bajo la doctrina budista el sufrimiento se entiende de tres formas: un sufrimiento en su concepción normal, es decir, todas las manifestaciones de malestar que nos produce el devenir de nuestra vida; otra característica de este sufrimiento proviene como consecuencia del cambio y de la transformación y, por último, la tercera característica de la Primera Noble Verdad o del hecho de que toda existencia es sufrimiento (siempre en principio) tiene una connotación filosófica. A esta tercera característica se le atribuyen 5 sub-características o agregados, constituyentes, por otro lado, del “individuo”, “yo” o “ser” y que pueden ser fuente de sufrimiento o herramientas para su solución:

  1. El primer agregado nos habla del aspecto material de la existencia como fuente de sufrimiento (la propia finalidad de nuestra vida).
  2. El segundo agregado se centra en las sensaciones, que pueden ser agradables, desagradables o neutras. Las sensaciones se originan en el contacto de los órganos con el exterior.
  3. Como tercer agregado tenemos la percepción y el reconocimiento de ésta de los objetos psico-físicos.
  4. Un cuatro agregado, algo más complicado de entender son las actividades mentales o flujos de pensamiento conscientes, ya hablemos de ideas o conceptos de imágenes. Según el Abhidharma, son 50 categorías diferentes de actividades mentales.
  5. El último agregado es de la conciencia que se manifiesta en seis clases: conciencia visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil y mental.
Una consideración importante sobre estos cinco agregados es el hecho de que son interdependientes y que sólo de forma combinada componen lo que conocemos con el yo.

La Segunda Noble Verdad nos habla de determinar la causa del sufrimiento, la cual se encuentra en el deseo o la sed de placer, de existencia y de prosperidad. Este deseo se manifiesta en nosotros a través de la sensación, contacto o percepción y es negativa cuando se repite de forma dependiente, a esto se le llama Pratîtya-samutpada (“surgimiento condicionado”, “origen interdependiente”, etc.). Un primer paso para la superación del sufrimiento, contemplando el Surgimiento Condicionado, es determinar la causa que produce el mismo y poner fin así al proceso. Por lo tanto, la ignorancia en relación a este proceso es fuente de sufrimiento. La comprensión de este fenómeno nos acerca a dos de las más importantes enseñanzas budistas: karma y renacimiento.

La Tercera Noble Verdad afirma que existe la curación y esta se da si nos liberamos de la causa que produce el sufrimiento, es decir: la sed o el deseo. Con este mensaje, el budismo abandona el pesimismo inicial (toda existencia es sufrimiento) para colocarse en una posición más optimista. El sufrimiento puede superarse a partir del momento en el que se encuentra su causa.

Por último, la Cuarta Noble Verdad nos dice que una vez determinado el origen o la causa del sufrimiento, podremos comenzar caminar hacia la salud a través el Noble Sendero Óctuple. Esta terapia final, insiste el budismo, no implica el socorro de ningún ente divino, por el contrario, es una práctica del todo individual y de carácter ético y moral. También es conocida como el Sendero Medio, el cual se centra en algo así como la virtud aristotélica que evita comportamientos radicales: un extremo libertinaje o un ascetismo riguroso. Como hemos dicho, el Óctuple Noble Sendero es una reflexión-práctica ético-moral para ser aplicada en nuestro día a día. Sus recomendaciones se dividen en tres grupos que agrupan los ocho principios:

- El de la Sabiduría, que engloba el recto entendimiento y el recto pensamiento.

- El de la conducta ética que aconseja: recta palabra, recta acción y rectos medios de vida.

- Y, por último, el de la disciplina mental o concentración y que se constituye por: el recto esfuerzo, la recta atención y la recta concentración.

Conclusión

Por supuesto, nos dejamos en este artículo muchas cosas sin decir: las diferentes tendencias del budismo, su historia y desarrollo, su difusión en el mundo de hoy, sus prácticas de meditación, etc. Sin embargo, con este artículo cumplimos, por un lado, con nuestro anhelo (y deber) de difundir-en este caso en el terreno de la espiritualidad- los aportes a la humanidad que esta doctrina oriental puede realizar, y, por otro, continuar con la intención esencial de este proyecto de comprender el maravilloso fenómeno humano y poner el acento en sus mejores logros.




carloslimongi@yahoo.com

Bibliografía:
http://itunes.apple.com/es/book/budismo-moderno-volumen-1/id483706122?mt=11
http://www.taringa.net/comunidades/budismo/4238958/R_hatsu-_-_Biblioteca-budista_.html

24 de octubre de 2011

A una Persona muy Especial en su Cumpleaños


Livio Limongi González
*24.10.1932  -  †22.10.2002
Las cosas que no se nombran casi no existen o caen en el olvido: el silencio las va matando hasta hacerlas desaparecer. Muy lentamente, el tiempo va pasando: parece que los días fueran siglos desde que faltas. Hoy, cuando de alguna manera el dolor se ha remansado, desde la serenidad y una cierta cordura, quisiera darte la vida que ya no tienes, rescatarte de las sombras y hacerte ser, aunque sea por un segundo, el que fuiste, lo que fuiste, darte tu nombre y arrancarte del silencio que ya eres.
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Los recuerdos ejercen su tiranía intentando llenar el espacio que tú ocupabas en nuestras vidas, pero no es suficiente: ni bastan ellos, ni las fotos pueden devolverte la gracia de existir, sólo una cosa es capaz de arrebatarte de la muerte: la palabra, las palabras. Por eso tomo esta humilde punta de lanza en esta mañana de Otoño de este día 24 de Octubre, para rasgar el velo negro que nos hurta tu presencia y traerte de nuevo aquí, junto a nosotros: las palabras, la palabra siempre redentora del olvido.
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Ya ha pasado mucho tiempo desde que mi etapa de niño se quedó atrás. Hoy día ya somos hombres y mujeres con hogar, hijos y nietos. El cariño, el amor y el aprecio que mi padre me dió desde muy pequeño me hizo sentir que tenía un héroe a mi lado, durante la adolescencia siempre me pareció tener a un padre protector y un gran amigo durante mi juventud.
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Una de las cosas más importantes que hoy puedo entender es que no todo es perfección, que no todo es color rosa, que una de las cualidades de amar del ser humano, es conocer los defectos y las virtudes, siempre construyendo y sacando lo mejor de sí mismo y de cada día, para un mañana mejor. Aprendí que un hombre y una mujer merecen todos los derechos, y que ambos tienen las mismas obligaciones, aún no siendo iguales, pero si siendo complemento el uno del otro, porque son dos mitades de una unidad.
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Mi madre y tú, a quienes les debo todo lo que soy, vi la fuerza en sus acciones, y fue un modelo creador para el desarrollo de mi propia consciencia y camino a seguir. Tu siempre erguido, con tu mirada amistosa, que a pesar que los años habían dejado mella en tus ojos, seguías siendo el primero por encima de cualquier sentimiento. Tú sigues sujetando mi mano, como lo hacías cuando era niño y cada vez que sentías que era necesario, en cada cosa que hago tus sabios consejos siempre recuerdo, y aún aquí están presentes.
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Hay muchos e innumerables detalles que recuerdo de mi infancia y que se han quedado grabados en mi memoria. Si el concepto de respeto se quedó impreso en mi mente, nació de estar al lado tuyo y de tenerte siempre cerca. Gracias por ser mi padre, gracias por decirme tu hijo, por todos estos años de vida que te debo y a Dios por conservarte aún conmigo. Es un orgullo ser el puente que te llevará al mañana como el que camina hacia la puesta de sol, siempre en busca de un nuevo amanecer. Gracias por enseñarme que siempre debemos esforzarnos a caminar por la vida con firmeza y rectitud, así como escoger y transitar por el camino adecuado.
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A la memoria y el recuerdo de Livio Limongi (1932-2002)



carloslimongi@yahoo.com
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