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Filosofía del Grado de Compañero



Hemos visto que el Aprendiz, al iniciarse en el Primer Grado, deja al Mundo Profano, para entrar al Masónico, o simbólicamente hablando, ha dejado las tinieblas de la Ignorancia, para venir a recibir la luz purísima de la ciencia y la virtud. Si el hermano aprendiz, ha llegado a cumplir con los postulados de las enseñanzas, si ha demostrado y manifestado aptitudes y celo en el cumplimiento de sus deberes, y si se ha manifestado deseoso de progresar en su carrera Masónica, indudablemente que será guiado por la mano experta de su maestro hacia el lugar que ocupan los compañeros.

Una vez que el Masón logra escalar el Segundo Grado, se le instruye en el uso de nuevos Instrumentos de Trabajo, tanto en el sentido material, como en el Simbólico, enseñándole a escoger la calidad de sus materiales, su naturaleza, su forma y su consistencia, puesto que el Compañero dirige, instruye y vigila a los Aprendices, es decir, es el más eficaz auxiliar del Maestro. Al hermano que se inicia en esta Segunda Cámara se le comunican nuevas palabras, se le dan a conocer nuevos signos, se le enseñan nuevos tocamientos, su marcha ya no es en línea recta hasta la tumba, el Mandil que ciñe ya lleva la solapa caída; en una palabra, el Compañero se Inicia, en la Segunda Etapa de su Carrera, como un Obrero laborioso, diligente y progresista, entregado con entusiasmo al estudio de sus Ciencias y a la práctica de su nuevo Arte. 

En esta Cámara, el trabajo manual del Aprendiz ha terminado y de la práctica pasa a la teoría, puesto que se encuentra en una esfera más elevada, y sus pasos hacia 1a perfección, ya no son de temor ni vacilación, por lo tanto, es también más seguro el Sendero que recorre y el punto a que se dirige está ya más cercano. En estas circunstancias, para el Compañero todo es estimulo, ánimo y positivismo, ya la duda ha desaparecido en su ser, y la esperanza le señala nuevos horizontes de realidad y belleza, porque posee la Ciencia de las Cosas Materiales, y está instruido en la filosofía moral de las virtudes y el altruismo. 

El compañero consciente de haber cumplido con su misión dentro de 1a Sociedad goza de la satisfacción que le producen la Convicción de sus razonamientos y los dictados de su conciencia, durante la práctica de sus principios morales, que son los que le hacen ser apreciado y admitido como miembro útil a la Sociedad, a la que debe respeto, cariño y ayuda. Si el masón dentro de las enseñanzas del Segundo Grado se compenetra bien del papel que debe representar durante su Vida, si su preparación, adelanto y disciplina, lo hacen digno de ser distinguido con el sublime nombre de compañero entonces, le es permitida otra nueva y noble misión, la de seguir su marcha ascendente por las escalas del Simbolismo, hasta donde sus posibilidades Intelectuales se lo permitan. 

El Compañero, así instruido y preparado, hace el uso simbólico de su marcha, es decir, lo vemos caminando de Occidente a Oriente, y otros puntos cardinales, cumpliendo con los Sagrados Postulados Masónicos, de instruir al ignorante, ayudar al necesitado y socorrer al indigente. No habrá por lo tanto, quien impida, esa noble y abnegada labor que el compañero desarrolla dentro del límite de sus posibilidades, con el solo hecho, de ser útil a sus semejantes, puesto que, su norma de conducta es la equidad, su divisa es la razón y la finalidad de sus actos, es la Justicia. Por lo expuesto, se ve, que las enseñanzas del Grado de Compañero contiene una Filosofía Moral muy profunda, dentro de los conocimientos que hay que adquirir para lograr el perfeccionamiento en nuestras acciones, nuestros actos y nuestras obras. Desde luego, se entiende, que los estudios Masónicos, todos, están basados en la más, Sana Moral, tomando como punto de partida a la verdad, cuyo conocimiento es lo que dignifica y enaltece al hombre.


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